La angustia y el dolor se han instalado en el hogar de Joan Rosales Dionicio, pescador chimbotano que permanece desaparecido tras el naufragio de la embarcación Sami I. El navío, que zarpó del puerto de Chimbote con ocho personas a bordo, sufrió un siniestro en alta mar del que solo siete tripulantes lograron ser rescatados con vida.
La situación de Rosales Dionicio ha generado conmoción, pues su nombre no figura en la lista oficial de zarpe, lo que ha levantado serias dudas entre sus familiares sobre las condiciones del viaje y su presencia a bordo.
Los seres queridos del pescador temen que haya irregularidades detrás del naufragio y piden que se esclarezcan las circunstancias de su desaparición. “Queremos una investigación real, sin encubrimientos, para que la opinión pública conozca la verdad”, añadieron.


