La Plazuela de la Soledad en Huaraz, inaugurada el 20 de noviembre, se ha convertido en un foco de inseguridad y desorden. Vecinos denuncian que el lugar se ha transformado en una cantina y un orinario público, con consumo de licor y uso indebido del espacio público hasta altas horas de la noche.
La falta de control y autoridad es evidente, lo que ha generado malestar e indignación entre los vecinos. La obra, que fue presentada con bombos y platillos por el alcalde David Rosales, no ha cumplido con las expectativas de seguridad y orden.
Pero no solo se trata de exigir más control a las autoridades, sino también que las propias personas fomenten una cultura de respeto y responsabilidad en el uso de los espacios públicos.
Es importante que las personas sean conscientes de sus acciones y respeten los espacios comunes. La educación y la conciencia ciudadana son clave para mantener nuestros espacios públicos limpios y seguros.


