Los resultados del JEE de Santa en la primera vuelta revelan preocupantes cifras que reflejan el descontento social. En primer lugar, el «candidato» invisible, representado por los votos en blanco y nulos, suma un total de 70,237 ciudadanos que optaron por no elegir a nadie, superando en casi 14,000 votos al partido que obtuvo el primer lugar, Fuerza Popular. Esto indica que el descontento se ha convertido en la fuerza política más significativa.
En segundo lugar, la representatividad es alarmantemente baja, ya que el partido líder Fuerza Popular solo ha convencido al 15.9% de los votantes, lo que significa que 84 de cada 100 electores de las provincias de El Santa, Casma, Huarmey, Pallasca y Ocros que acudieron a las urnas no votaron por el ganador (Fuerza Popular). Esta situación pone de manifiesto la desconexión entre los partidos y la ciudadanía.
Por último, la fragmentación del sistema político es extrema, con más de 35 partidos que no logran alcanzar ni el 1% de respaldo. Esto plantea la pregunta sobre la salud de la democracia, dado que la mayoría de las opciones no logran conectar con el electorado.
En conclusión, los números del JEE de Santa evidencian que el ausentismo y el voto de rechazo son el verdadero mensaje de estas elecciones, subrayando la necesidad de una representación más efectiva y significativa en el ámbito político.


