El conductor del ómnibus tipo “burrita” implicado en el accidente ocurrido en el cerro San Pedro, que dejó cuatro personas heridas, reconoció durante su declaración fiscal una serie de graves irregularidades relacionadas con la unidad y su situación como chofer.
Se trata de Anderson Renzo Calderón Cruz (25), quien declaró ante el fiscal Donald Quilcate Galicia que el vehículo tenía malogrado el freno de mano desde hace aproximadamente un año.
Asimismo, admitió que solo cuenta con licencia de conducir A-1, válida únicamente para autos particulares, y no con la categoría A-III requerida para este tipo de transporte público masivo.
El chofer también reveló que el ómnibus no contaba con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) vigente al momento del accidente. Según se conoció, la propietaria del vehículo, Nila Estela Saona Rojas, habría adquirido el seguro recién dos horas después del siniestro.
Durante su manifestación, Calderón Cruz responsabilizó al gerente de la empresa Inversiones Costa Blanca, José Humberto Zare Gonzales, y a la dueña de la unidad, señalando que ambos tenían conocimiento tanto de las fallas mecánicas como de su falta de licencia adecuada.
“También deben hacerse responsables”, expresó el conductor, al asegurar que se le permitió trabajar en esas condiciones.
En un inicio, el chofer intentó deslindar su responsabilidad indicando que el vehículo estaba estacionado y que empezó a descender con el motor apagado. No obstante, tras el interrogatorio del abogado de los agraviados, Rommel Colonia Quispe, terminó admitiendo que condujo el ómnibus hasta el cerro San Pedro y que era consciente del mal estado del freno de mano.


