La denuncia pública de cuatro estudiantes de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Nacional Santa ha puesto de relieve el acoso sexual sufrido por ellas a manos del profesor Edgar Esaú Fernández Celestino. A pesar de que la Defensoría Universitaria tenía conocimiento del caso desde el 16 de junio, no tomó medidas hasta que las estudiantes decidieron hacer la denuncia pública a través de medios de comunicación. Este silencio institucional ha generado desconfianza en las denunciantes, quienes consideran que la atención tardía de la Defensoría es una burla a su situación.
La Defensoría Universitaria, bajo la dirección del ingeniero Guillermo Gil Albarrán, finalmente emitió un pronunciamiento en el que expresa su solidaridad con las estudiantes y condena el hostigamiento sexual. Además, se ha comprometido a iniciar un procedimiento disciplinario contra el docente involucrado, aunque las estudiantes han manifestado su indignación por la falta de acción previa y la exposición continua a su agresor. Una de las denunciantes ha señalado que, tras informar a diversas autoridades universitarias, no recibieron protección ni respuesta efectiva, lo que las llevó a recurrir a los medios de comunicación.
El pronunciamiento de la Defensoría, que promete velar por los derechos de la comunidad universitaria y asegurar un ambiente seguro, ha sido recibido con escepticismo por las estudiantes, quienes consideran que las palabras no son suficientes ante la gravedad de la situación y la inacción previa de las autoridades.

