El abogado y luchador social, Martín Cabrera Ramos, fue absuelta en un juicio por difamación agravada que le entabló la compañía Minera Antamina el 2024, a raíz de sus declaraciones a los medios de prensa de su famosa frase, «ANTAMINA CONTAMINA», tras el destape de los más de 400 ciudadanos de Puerto Huarmey y 9 de Octubre, que resultaron contaminados con ARSÉNICO. Cabrera Ramos sindicaba a la minera como la causante de la contaminación.
El demandante, Compañía Minera Antamina, denunció a Cabrera en marzo de 2020 por decir en entrevistas a medios de comunicación que la contaminación ambiental y sanitaria que vienen sufriendo estas localidades huarmeyanas, eran difamatorias para la reputación de la empresa. El querellante pidió 220 mil nuevos soles de reparación civil y un año de cárcel para Martín Cabrera.
El Juzgado Penal Unipersonal del Modulo de justicia de Huarmey, a cargo del Dr. Henry Aníbal Díaz Mendoza, luego de 45 minutos de deliberaciones absolvió a Martín Cabrera Ramos de la demanda de difamación presentada por compañía Minera Antamina y declaró infundado el pago de la reparación civil de 220 mil soles, solicitada por el querellante.
“El juez no encontró ningún animo de dolo de mi parte, sino que el magistrado reconoció que no hay pruebas que haya difamado; las declaraciones de mi parte no constituían un acto difamatorio. este es un hecho histórico para la provincia de Huarmey, porque también el pueblo es exculpado del delito, porque lucha en las calles por la grave contaminación que viene sufriendo como es el caso del ARSÉNICO”. Declaró emocionado el abogado huarmeyano.
Esta sentencia es mucho más que un simple caso legal; es un hito en la defensa de los derechos de los ciudadanos y un precedente crucial para todos los que luchan contra la contaminación generada por las grandes empresas extractivas.
Esta resolución judicial envía un mensaje claro: la verdad no puede ser silenciada. La valentía de Martín Cabrera y el sensato dictamen del juez demuestran que es posible enfrentarse a gigantes corporativos y salir victorioso cuando la razón y la justicia están del lado de la población o las comunidades afectadas por la minería en este caso u otras corporaciones extractivas.



