El suspendido fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia, se presentó esta mañana ante la Comisión de Procesos Disciplinarios del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y negó haber perseguido a los exfiscales que allanaron “La centralita”, local que en Chimbote habría sido usado para espiar telefónicamente a los adversarios políticos del entonces presidente regional de Áncash César Álvarez.
El fiscal supremo también aseguró que no tuvo responsabilidad en la destitución de los exfiscales que allanaron dicho inmueble, porque –según explicó– cuando se les inició proceso disciplinario por un presunto abuso de autoridad, ellos ya no eran parte del Ministerio Público.
“Tengo mucha confianza en los consejeros (del CNM). Ellos han escuchado detenidamente lo que se afirma y lo que hemos dicho a través de esta exposición. Esperamos que tomen una decisión; soy muy respetuoso de la autoridad”, manifestó.
“Rechazo cualquier tipo de vinculación mía y de mi familia (…). He iniciado investigaciones contra ellos, detenciones y capturas a escala nacional e internacional (…). Cuando se presiona a fiscales y colaboradores eficaces puede producirse una crisis en el sistema”, expresó.

