La indignación en las comunidades campesinas de Tumpa y áreas cercanas al distrito de Mancos ha aumentado debido a la presunta contaminación ambiental provocada por la mina California, ubicada en las faldas del nevado Huascarán, Patrimonio Natural de la Humanidad. A pesar de la suspensión temporal de las actividades mineras, los comuneros han denunciado que el acarreo de relaves y material minero continúa sin control, lo que genera nubes de polvo perjudiciales para la salud de la población, especialmente de niños y ancianos.
El memorial presentado ante la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía Ambiental y el Ministerio de Energía y Minas alerta sobre la posible contaminación por metales pesados, como el arsénico, y el aumento de enfermedades respiratorias debido a la exposición constante al polvo y a la contaminación del agua. Además, se señala que los cultivos, animales menores y ganado están siendo afectados, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria de la región.
La carretera Tumpa – Mancos ha sufrido un grave deterioro, convirtiéndose en un foco de polvo y peligro por el tránsito pesado diario, sin recibir mantenimiento. Las comunidades también han destacado la presencia de otras mineras de carbón y plantas de molienda de cal en el valle, que agravan la situación y amenazan al Parque Nacional Huascarán y sus fuentes hídricas.
Los comuneros exigen el respeto a las leyes ambientales y la protección de esta reserva natural, solicitando la paralización total del transporte minero contaminante, el asfaltado inmediato de la vía, el encapsulado obligatorio de los vehículos mineros y la intervención urgente del Estado con sanciones a los responsables.
Advierten que, si no reciben una respuesta efectiva, tomarán medidas colectivas y buscarán apoyo en instancias nacionales e internacionales para defender su territorio, su agua y su derecho a un ambiente sano.



