La población de Colcabamba, en el distrito de Fidel Olivas Escudero, se encuentra en una situación crítica debido a la falta de avances en la construcción de una carretera prometida desde junio de 2025. Este proyecto, que inicialmente generó expectativas de desarrollo, se ha convertido en un símbolo de abandono y desinterés por parte de las autoridades regionales de Áncash.
A pesar de los meses transcurridos desde la colocación de la «primera piedra», no hay señales de ejecución, lo que agrava el aislamiento y las dificultades económicas y sociales de la comunidad.
Ante esta situación, los líderes y habitantes de Colcabamba han solicitado una reunión urgente con el gobernador regional Koki Noriega y el Consejo Regional de Áncash para exigir explicaciones y soluciones concretas sobre la paralización del proyecto. Sin embargo, la respuesta del Consejo Regional ha sido negativa, alegando una «recarga laboral», lo que ha generado indignación y malestar en la población, que considera esta justificación como insuficiente y ofensiva.
La negativa a dialogar pone de manifiesto una desconexión alarmante entre las autoridades y las realidades de las comunidades rurales, así como una falta de sensibilidad hacia las necesidades básicas de la población. Este incidente no solo representa una falta de respeto institucional hacia Colcabamba, sino que también subraya la brecha entre las promesas políticas y la acción efectiva, recordando que muchas veces las expectativas generadas no se traducen en resultados tangibles.

