En medio de un terreno agreste, de difícil acceso y bajo condiciones cambiantes del viento, integrantes del Grupo de Intervención Rápida para Emergencias y Desastres (GIRED) de la Gerencia Regional de Gestión del Riesgo de Desastres del Gobierno Regional de Áncash y pobladores del centro poblado de Macashca, Huaraz, unieron esfuerzos para hacer frente a un incendio forestal que venía consumiendo extensas áreas de cobertura vegetal.
Al arribar a la zona de la emergencia, el personal del GIRED realizó el reconocimiento del área afectada, identificando los principales focos de fuego y evaluando las condiciones del terreno, la vegetación seca disponible como combustible y el comportamiento de las llamas, especialmente ante los constantes cambios en la dirección e intensidad del viento.
Durante varias horas, el GIRED y comuneros trabajaron hombro a hombro en las labores de control, sofocación y contención, enfrentando el intenso calor, el humo, el terreno accidentado y la fuerza del viento, con el objetivo de impedir que las llamas continúen avanzando.
Fue una jornada de esfuerzo y resistencia. Mientras unos pobladores vigilaban los sectores comprometidos, los brigadistas intervenían sobre los focos de fuego y puntos críticos. El trabajo coordinado permitió disminuir temporalmente la propagación de las llamas y proteger las áreas de cultivo que se encontraban expuestas.
Sin embargo, las condiciones del terreno y el comportamiento cambiante del incendio representaron un serio riesgo para quienes participaban en las labores. El viento modificaba constantemente la dirección del fuego, generando situaciones inseguras para el personal interviniente.
Ante ello, y priorizando la seguridad de los combatientes, el líder del GIRED dispuso el repliegue ordenado hacia una zona segura, luego de una prolongada jornada de trabajo que también generó un importante desgaste físico entre los brigadistas y pobladores que participaron en la respuesta.
Como resultado de la evaluación preliminar, se estimó una afectación aproximada de más de 100 hectáreas de cobertura vegetal natural, cifra que deberá ser verificada y cuantificada mediante la evaluación técnica correspondiente.
El GIRED y población demostraron que, frente a una emergencia, la unión, solidaridad y organización son fundamentales para la vida, sus tierras, sus cultivos y los medios de vida de sus familias.
Finalmente, el día de mañana se continuará con las labores con apoyo de las demás instituciones de primera respuesta.


