La provincia de Huarmey, región Áncash, vive su tercer día de paro indefinido con una población que se mantiene firme en su protesta, apostada sobre el cruce del puente del río Huarmey. La medida de fuerza, que ha paralizado las actividades en la zona, busca una respuesta concreta del gobierno central ante sus demandas, centradas en la presencia de altas autoridades.
La población exige la llegada del director ejecutivo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y un pronunciamiento directo de la presidenta de la República, Dina Boluarte.
CONFORME PASAN LOS DÍAS Y LAS HORAS EL CONFLICTO QUE SE INICIÓ COMO PROTESTA PUEDE ESCALAR DE NIVEL
El conflicto, que inició como una protesta por obras de prevención y saneamiento, escala a un nivel de alta tensión, y líderes locales advierten que, de no ser escuchados, las acciones podrían intensificarse.
La paciencia de los huarmeyanos se ha agotado. «No vamos a levantar la medida hasta que se comprometan a venir y darnos soluciones reales. Esto no es un juego, nuestra seguridad y bienestar están en riesgo», manifestó uno de los manifestantes.
La situación ha generado preocupación en la región, ya que el prolongado paro podría tener consecuencias económicas y sociales mayores si no se aborda de inmediato la problemática de la defensas ribereñas.
El llamado de la población es claro: diálogo, pero con las máximas autoridades. El río Huarmey, que históricamente ha sido un símbolo de vida, hoy se ha convertido en el epicentro de un reclamo social que pone en evidencia la urgencia de una intervención estatal efectiva y oportuna. La pelota está ahora en la cancha del gobierno.



