El sismo de magnitud 5.1 que ocurrió en Junín el 18 de julio dejó un saldo trágico de cinco fallecidos, más de 20 heridos y alrededor de 300 damnificados. El movimiento telúrico, registrado a las 21:24 horas con una profundidad de 24 kilómetros, tuvo su epicentro en Chongos Bajo, provincia de Chupaca. La combinación de la escasa profundidad del sismo y la vulnerabilidad de las viviendas construidas con adobe y quincha contribuyó a los graves daños en la región.
Las autoridades, lideradas por el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), general Luis Vásquez, están realizando una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) para actualizar el balance de daños. Las víctimas fatales, que incluyen personas de diversas edades, son todas de la provincia de Chupaca. Los damnificados están recibiendo atención temporal en la Plaza de Armas y un complejo deportivo en Compuya, donde se han instalado carpas y se ha proporcionado ayuda humanitaria.
El sismo también causó daños significativos en viviendas, infraestructura vial y patrimonio cultural, incluyendo la histórica iglesia de Canicruz. A pesar de las grietas reportadas en algunas carreteras, las vías de acceso hacia el epicentro permanecen operativas, facilitando la llegada de equipos de emergencia. El Gobierno está coordinando esfuerzos con diversas entidades para atender la emergencia, y se han enviado equipos de evaluación desde Lima.
Finalmente, el general Vásquez hizo un llamado a la población para que mantenga la calma ante posibles réplicas y subrayó la importancia de tener un plan familiar de emergencia y recursos de comunicación disponibles en caso de colapso de las líneas telefónicas.




