En un acto de justicia popular, vecinos del distrito de San Juan de Miraflores, cerca del puente Alipio Ponce, capturaron a dos presuntos extorsionadores que venían sembrando el terror en la zona exigiendo cupos a negocios locales. Los delincuentes habrían sido responsables de lanzar una granada y luego gas pimienta en una farmacia, para luego robar el establecimiento mientras los trabajadores huían del humo.
Los vecinos, algunos de ellos armados, tendieron una trampa a los malhechores y, tras capturarlos, procedieron a desvestirlos y golpearles brutalmente las manos con combas, dejándoles los huesos completamente rotos para impedir que pudieran volver a delinquir. Se reporta incluso que uno de ellos habría perdido la vista tras la golpiza.
Tras la intervención, los sujetos fueron entregados a la Policía. Sin embargo, la tensión se incrementó cuando los agentes regresaron a investigar a los responsables del castigo, encontrándose con la resistencia de los vecinos, quienes calificaron la acción policial como un intento de proteger a los delincuentes.

