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viernes, abril 12, 2024
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Opinión: La Desgracia de Huarmey, por Juan Almeyda

La provincia de Huarmey es una ciudad muy apacible, acogedora y noble. Para cualquier gente del mundo, antes de la llegada de Antamina, era la ciudad perfecta para anclar definitivamente y cumplir sus sueños más preciados, era la ciudad sin chismes ni calumnias, el que quería robar, lo pensaba cien mil veces, los días, las tardes y las noches eran muy tranquilas, la gente iba al rio a pasar momentos en familia, el agua no estaba contaminada, el pasaje para la playa era barato, el ceviche no costaba tan caro, la pesca y la agricultura eran la base de su desarrollo.

Huarmey no mendigaba a nadie un trabajo, la nobleza de su gente se nota por doquier; la ciudad olía a mar se comía lo mejor en pescados frescos y a cada rato, los productos marinos eran super baratos; que paz que tranquilidad, que sosiego se vivía, el ruido de los campos llegaba hasta la ciudad, allí se añoraban los albores de los inicios del desarrollo de la modernidad. Todo el mundo esperaba que Huarmey creciera y se desarrollara bajo esas características, pero esto era demasiado pedir, el paraíso se tendría que acabar en algún momento. Hasta que la perversa fatalidad arribó y ancló en puerto Punta Lobitos.

Con la llegada de la minera, la ciudad de hermosas playas se vio estrujada, violentada, engañada y estafada, debido a que llegaron gánster, ladrones de poca y alta monta, también los de cuello y corbata, sicarios, estafadores, entre otros conscriptos más, que pensaron ilusamente que en Huarmey se instauraría el verdadero boom minero.

Huarmey se vio azotada por la violencia, el divisionismo, la avaricia, la traición, el desengaño, el desdén y el dolor de ver como la tierra de hermosas mujeres y de valientes varones, caí en desgracia, por el infortunio de que la gran minería, que se metió a su casa con engaños, argucias, triquiñuelas, dadivas, compra de conciencias, dinero por debajo de la mesa, migajas, publicidad engañosa, etc., etc. La minera Antamina prometió, engaño, se comprometió, propuso, prometió, hasta que se metió, y se quedó.

Llegó  la minera Antamina y como por arte de magia desapareció el paisaje natural de las costas de Huarmey, hoy cuanta gente añora Puerto Grande, pequeña y cálida caleta para la pesca artesanal donde la gente a la hora que quería salía a pescar en su pequeña embarcación, sin pedir permiso al padrastro patrón. Y de Puerto Huarmey, pues se acabó literalmente la gran pesca artesanal e industrial; porque la mayoría de las fabricas huyeron según dicen por la contaminación ambiental, actualmente nadie apuesta por el Puerto Huarmey que tenía las legítimas pretensiones de ser algún día un gran distrito, pero la minera los tendría seducidos, embelesados, distraídos y divididos por un cupo de trabajo, como si esto fuera un privilegio y no un deber de la minera de cumplir con lo que prometió, crear dos mil puestos de trabajo para la provincia.

A raíz de toda esta situación hoy en el puerto la división es fuerte, los vecinos están peleados, no se pueden ver a la cara, la junta vecinal ya no es la misma de antes, todo para el pueblo y solo para el pueblo, la buena vecindad se acabó y de la enemistad goza la minera, porque un pueblo desunido no reclama nada, ni nadie le hace caso, en cambio el pueblo unido es capaz de poner en su sitio a cual quiera que ose propasarse con los moradores. En esa zona porteña el desarrollo solo se nota en los privilegiados, allegados y según dicen algunos operadores de la minera, el desarrollo no es para todos, eso de que se decía que Antamina era un buen vecino resulto ser un cuento chino.

A la provincia, la minera le quitó el sueño de contar un muelle industrial, porque las autoridades que usaban como caballito de batalla proselitista este tema, para llegar al poder, terminaron arrodillados a la gran minería, lustrándole las botas al patrón y se olvidaron por completo de este anhelado sueño del cual ya nadie quiere acordarse, debido a que la pesca ha desaparecido, el poco pescado que hay se lo llevan a lima y lo que queda es un poco malo y todavía caro.

El tema no se toca, Porque así lo habría dispuesto la gran minera, se acabó el sueño de la gran represa Ángel Cruz, para que dice la gente, si ya no hay agricultura, el agua está contaminada y pronto llegará a su totalidad, según dice el guardián del acuífero cascajal.

Hoy la minera no cumple con su responsabilidad social y todavía tiene el atrevimiento de endeudar a la fuerza a la provincia, claro con la anuencia de las malas autoridades; porque si tuviésemos autoridades honestas estas no permitirían que la minera haga lo que le da la gana con un pueblo tan noble y tan amigable; lamentablemente las malas autoridades han permitido y siguen permitiendo que Antamina incumpla con su responsabilidad socioeconómica ambiental, para otros pueblos lo mejor porque sus autoridades exigen inversión; ¿aquí en nuestra ciudad las autoridades para quien exige inversión?

En el año 2015 la gran ciudad aún sigue dividida, la  minera maneja a cierto grupo de  personas,  algunas autoridades, medios de comunicación y uno que otro periodista para sus fines conveniente y así tender y manejar las cortinas de humo cundo la ciudadanía se acuerda que hay que reclamar por los abusos que se cometen. Esto es peligroso decirlo, pero hay que decir la verdad, porque no vaya ser que mañana sea tarde.

A Huarmey se le hablo del gran desarrollo sostenible, pero esto se fue al agua, ya que la sabiduría popular manifiesta que para los huarmeyanos no hay ningún desarrollo sostenible de parte de la minera, pero si se sostienen a algunos sinvergüenzas, claro está, no deliberadamente. Ciertas autoridades que pasaron, débiles de carácter, faltos de valores y de principios, perdieron el fondo de sostenibilidad y los que llegaron tampoco lo reclamaron, quizás porque la minera los domaba y los mantuvieron a base de migajas, por eso prefirieron darle las espaldas al pueblo y vivir así, quizás sin remordimiento alguno, porque tal vez piensan que ese modos operandis es legal, así como recibir el diezmo.

El nuevo alcalde dice que es el representante del gran cambio y que va a defender los derechos de su pueblo, pero al parecer la minera se le habría adelantado porque por algunos medios se escucha que Huarmey va junto a Antamina por su desarrollo, además algunos regidores lo acusan de haberse reunido en Lima de manera casi secreta con los altos mandos de la minera y que hasta ahora no saben de qué hablaron. ¿Algún día, se sabara, de que conversaron?

El otro punto es que el señor alcalde al parecer por nada del mundo quiere tocar el tema de la contaminación ambiental, del agua contaminada que estamos tomando según informe de DIGESA, no se ha manifestado sobre los conflictos ambientales que vive la provincia no ha puesto en claro su posición política con respecto al mal accionar de la minera, no ha dicho nada sobre el endeudamiento de las obras por impuestos, no se ha pronunciado sobre la mala calidad y defectos con que se han hecho las pistas y veredas.

Señor alcalde no permita que Antamina le siga tirando sus migajas al pueblo, es necesario acabar con las ambigüedades y señalar cual es la ruta que se debe seguir con referencia a este cumulo de problemas que hay que afrontar, para buscar el verdadero desarrollo de nuestra provincia.

¡El pueblo exige una explicación!

 JUAN ALMEYDA SUNG

  Almeyda

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