El consejero Yover Montoya, en un intento desesperado por viajar a Huánuco, no dudó en minimizar a la consejera Yanet Pinto durante la sesión de ayer, al descalificarla de manera arrogante y despectiva. En un acto que muestra su abuso de poder, Montoya se burló de la postura legal de Pinto, quien citó el artículo 5.11 de la directiva de viáticos del gobierno regional, que establece claramente los procedimientos para las comisiones de servicio.
Este artículo asegura que las comisiones solo deben realizarse en días hábiles y, excepcionalmente, en fines de semana si están debidamente sustentadas por el jefe inmediato superior y aprobadas por la Gerencia Regional de Administración.
En lugar de responder con argumentos, Montoya optó por atacar personalmente a la consejera, insinuando que ella «siempre ha tenido jefes», mientras él, según su arrogante declaración, no los necesita. Este comportamiento autoritario y despectivo revela que el poder le ha subido a la cabeza, mostrándose como un hombre que se cree por encima de la ley y de sus propios colegas. ¿Será este el tipo de liderazgo que necesitamos?



