El fenómeno de El Niño Costero está vinculado no solo al calentamiento de las aguas en la costa peruana, sino también a un aumento del nivel del mar, que ha superado los 40 centímetros debido a la llegada de ondas Kelvin cálidas. Estas ondas transportan calor y una mayor masa de agua desde el Pacífico ecuatorial hacia las costas de Sudamérica, lo que provoca un ascenso del nivel del mar al acercarse a la costa.
Las ondas Kelvin son cruciales en este proceso, ya que su llegada incrementa el nivel del mar al aportar aguas cálidas y un mayor volumen de agua. Durante episodios de El Niño Costero, se han registrado aumentos significativos del nivel del mar, como se documentó en marzo de 2026, cuando las anomalías positivas superaron los 20 centímetros en la costa peruana, especialmente al norte de Chimbote.
Es importante distinguir entre el aumento del nivel del mar y los procesos de erosión o sedimentación de las playas. Gabriel aclara que el incremento del nivel del mar no es el causante directo de la erosión, ya que esta está más relacionada con la fuerza de los oleajes. Un aumento en el nivel del mar puede compararse con añadir agua a una piscina, lo que no genera movimiento en la arena, a diferencia de las olas que sí desplazan partículas.
La situación en Tumbes, donde se observan problemas de erosión, se debe a la interacción de múltiples factores ambientales, siendo los oleajes un elemento clave. La presencia de El Niño no implica que todos los procesos de pérdida de playa sean atribuibles al aumento del nivel del mar, ya que las condiciones locales y la dinámica de los oleajes también juegan un papel importante.
El ENFEN ha declarado que El Niño Costero continuará hasta 2027, con una probabilidad de magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027. Se recomienda adoptar medidas de preparación y reducción del riesgo ante los peligros asociados a este fenómeno durante la temporada de lluvias.

