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Opinión: ¿Hospital Moderno o futuro «Elefante Blanco»? el dilema de Huarmey

La reciente entrega de la infraestructura del nuevo hospital de Huarmey por parte de Antamina al Pronis-Minsa (ejecutado vía Obras por Impuestos) debería de haber sido un día de júbilo, un hito histórico que siempre se anheló para nuestra salud. Sin embargo, lo que debería ser esperanza, hoy son dudas que pesan más que las paredes de concreto de esta moderna edificación.

Nadie puede negar que tenemos una infraestructura envidiable, moderna y equipada con tecnología de punta que nos sitúa a la vanguardia regional y nacional.

Pero un hospital no son solo fierros y cemento; un hospital de esta naturaleza requiere mantenimiento, gestión y recursos humanos, lo suficientemente capacitado para optimizar el recurso tecnológico que posee y cumplir los objetivos principales como es la sostenibilidad de la salud de la población.

EL ABANDONO DE LA GESTIÓN

Resulta incomprensible que, sabiendo la magnitud de esta obra, nuestras autoridades locales —el alcalde y el consejero regional— no hayan gestionado un plan de mantenimiento y operatividad a largo plazo. Tenemos la experiencia del nuevo hospital de Yungay que también languidece por el mismo problema, la falta de presupuesto.

 LAS COMPARACIONES DUELEN, pero es necesario mencionar que en los hospitales que se están construyendo en Huari y Llata, bajo esta misma modalidad de Obras por Impuesto, la minera Antamina ha asumido el compromiso de la asignación presupuestal de garantizar el mantenimiento y operatividad por cinco años (Responsabilidad Social). Esto garantizaría su sostenibilidad y cumplimiento optimo del servicio de salud.

¿PORQUE PARA HUARMEY EL TRATO FUE DISTINTO? ¿Dónde estuvo la voz firme de nuestras autoridades y representantes para exigir igualdad de condiciones? Entregar una joya tecnológica sin un presupuesto de mantenimiento asegurado es, en la práctica, condenarla al deterioro. Para Antamina la obra del hospital de Huarmey, era un «fierro caliente», ellos saben que esta entrega sin garantizar el mantenimiento y operatividad será UN ELEFANTE BLANCO, y saben lo que se viene, pero ya no será su problema.

 ¿ESTÁ EL SECTOR SALUD REALMENTE PREPARADO PARA ASUMIR ESTOS COSTOS MILLONARIOS?

 La sombra de la incompetencia administrativa regional acecha, y el riesgo de que equipos de última generación terminen como chatarra por falta de personal capacitado para su operatividad y cuidado es una posibilidad que nos debe quitar el sueño. Ya las autoridades regionales llegadas a Huarmey señalaron que destinarán presupuesto para ir paliando la grave crisis que se avecina (En un inició señalaron 10 millones y ahora solo destinarán 500 mil soles para 3 meses), mientras la Diresa, recién gestionarán ante el MEF se les asigne los recursos necesarios para su operatividad y mantenimiento del hospital de Huarmey.

UNA CRISIS DE LIDERAZGO

El escándalo no termina en la falta de presupuesto. Es inaudito que la Gerencia de Desarrollo Social del Gobierno Regional de Áncash, liderada por una huarmeyana (Melisa Brito Morales), designe como directora de un hospital proyectado para 530 trabajadores administrativos y asistenciales, a una joven enfermera; tendrá la experiencia de gestión para asumir el cargo, estará a la altura de las circunstancias.

Dejar el timón de un hospital de alta tecnología en manos de un personal sin la experiencia necesaria es una falta de respeto a la salud pública.

Hoy, el personal del hospital se encuentra fragmentado. La falta de una unidad presupuestaria independiente (unidad ejecutora) nos deja a la deriva, navegando en un mar de incertidumbre administrativa que solo favorece el caos, y por ser unidad operativa todos los requerimientos logísticos para este enorme hospital deberán ser aprobados primero por la Red de Salud Pacífico Sur.

«LA SALUD NO PUEDE SER UN BOTÍN POLÍTICO NI UN EJERCICIO DE RELACIONES PÚBLICAS; LA SALUD ES UN DERECHO A FAVOR DE LOS MÁS VULNERABLES»

Escribo estas líneas como un ciudadano que se niega a ver cómo se desperdicia una oportunidad histórica y que por falta de visión y liderazgo de nuestras autoridades, nos encontremos en estas disyuntivas, cuando debería ser una algarabía de lograr lo que tantas luchas y vidas costó a Huarmey lograr este ansiado hospital.

Las consecuencias de este silencio se pagarán mañana en las salas de espera, en los equipos malogrados y en la atención deficiente a nuestros pacientes.

A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES DE HUARMEY

Es momento de mirar más allá de las riberas del río Huarmey. Si bien la defensa de nuestro valle es vital, la salud de nuestros hijos y ancianos no puede ser el «patio trasero» de sus agendas.

No permitamos que este hospital se convierta en un monumento a la desidia que no trabajará al 100% de su capacidad PORQUE NO HAY PRESUPUESTO PARA SU SOSTENIMILIDAD Y OPERATIVIDAD.

Huarmey merece más que una «fría entrega». Merece una gestión eficiente, un presupuesto digno y autoridades que sientan el dolor y la necesidad de su gente, que clama una salud digna y de calidad.

Reaccionemos ahora, antes de que el futuro nos pase una factura que no podamos pagar.

Por: Yuri Mejía Morante.

admin

admin@ancashaldia.com

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