Diego David Luna Gómez, un interno del penal Cambio Puente en Chimbote, falleció tras sufrir graves quemaduras de segundo y tercer grado. El recluso había sido hospitalizado después de que, según su testimonio, le colocaron una almohada en el rostro y la incendiaron. A pesar de los esfuerzos del personal médico y de la Defensoría del Pueblo para trasladarlo a un centro de salud de mayor complejidad, su estado crítico resultó en su muerte.
La madre de Luna, Ingrid Gómez Sánchez, denunció que su hijo fue víctima de tortura dentro del penal y responsabilizó al director del establecimiento, Walter Falla Baca, y al jefe de seguridad, Floriano Gamarra. Gómez afirmó que la agresión fue una represalia por una denuncia previa que su hijo había presentado contra ambos por torturas anteriores. Además, rechazó la versión del director del penal, quien sugirió que Luna se había autolesionado, argumentando que su hijo estaba en un pabellón de régimen cerrado donde no había acceso a objetos peligrosos.
Tras el fallecimiento, la Defensoría del Pueblo exigió al Instituto Nacional Penitenciario (INPE) un informe detallado sobre los hechos y solicitó a la Fiscalía Provincial Penal del Santa que actuara con rapidez en la investigación, sugiriendo que el caso podría ser derivado a la Fiscalía Especializada en Derechos Humanos. La entidad defensorial recordó que todas las personas privadas de libertad tienen derecho a la vida y a condiciones dignas de reclusión, enfatizando la responsabilidad del Estado en su protección.

